martes, 8 de junio de 2021

Piedra Bruja en Épila

Una piedra bruja o piedra de Odín, es una roca de cualquier tipo que tiene un agujero natural a través de ella causada por una corriente de agua. Normalmente se encuentran en Ríos Arroyos ó a lo largo de la orilla del Mar
Las piedras agujereadas se consideran Divinas, consagradas a todo lo femenino, ya que recuerdan a la vagina, de donde surge la vida. Cuentas nuestras ancestras hechiceras, que se colocan unas gotas de la sangre de la menstruación, en el orificio de estas piedras. Así se convierten en ofrendas para la Diosa, y se refuerza el poder de las mismas.
Lo creáis o no, en toda Europa occidental son archiconocidas como amuletos de la suerte, y en las Islas Británicas se considera que tienen tanta antigüedad como para relacionarlas con los druidas. Son amuletos que pasan de padres a hijos e incluso adquirían un valor económico importante en la sociedad tradicional del occidente europeo.

  Piedras de hechicera, piedras brujas, piedras agujereadas, piedras de Diana, piedras de las hadas, piedras de Odín… Todos estos nombres se refieren al mismo tipo de piedra. Los antiguos tenían un respeto peculiar por los orificios en las piedras. Las piedras con agujero son conocidas por diferentes nombres como las piedras de Odín, las piedras brujas, la piedra de Diana, la piedra de las hadas entre otros. El uso general de ellas La protección” y ello es común en múltiples creencias. Normalmente se encuentran en arroyos, ríos o a lo largo de la orilla del mar.
  Consideradas regalos de la Diosa Madre, encontrar y recoger una de estas piedras es todo un acto mágico en si mismo, que conlleva las particularidades del caso. Las piedras agujereadas, se las considera consagradas a lo Divino Femenino.
  Una piedra bruja es una roca de cualquier tipo que tiene un agujero natural a través de ella causada por una corriente de agua. Normalmente se encuentran en arroyos, ríos o a lo largo de la orilla del mar.
  Deben ser encontradas no taladradas ni creadas, sino naturales. Estas piedras difíciles de encontrar son consideradas piedras con gran alcance de protección que pueden ser usadas ​​para la protección personal (llevándolas como amuleto, ya sea colgadas o encima de uno), colgadas en las puertas o ventanas para proteger una casa o negocio, o incluso colgadas cerca del lugar donde duerme un animal doméstico para proteger a la mascota.
  La creencia es que la magia no puede trabajar sobre el agua que fluye y ya que estas piedras se formaron por acción de la corriente del agua, entonces posee una poderosa influencia mágica para protegerse de brujerías. En muchos hechizos se recomienda siempre, al finalizar el ritual, arrojar las cosas o fetiches utilizados a un curso de agua, porque el agua que corre lo purifica todo. Este poder protector mantiene a la persona que la posee a salvo de acciones negativas, envidias, hechizos o rituales cometidos contra ella.
  En líneas generales, aportan protección contra las energías negativas y el mal de ojo, aumentan la fuerza vital, la regeneración tanto física como espiritual, acentúan la fertilidad femenina, atraen el éxito y aumentan la fuerza de los conjuros y los hechizos, por lo que son aliadas imprescindibles de la magia.

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