lunes, 29 de mayo de 2023

31 de Marzo 1492. Decreto de expulsión.

Vista aerea del Cabezo del Aguila

Según los trabajos de María de la Encarnación Marín Padilla el 31 de Marzo 1492, llega desde Granada a Épila, el decreto de expulsión que obligaba a la salida de los Judíos de las tierras de la Villa. Por Real orden de sus Majestades los Reyes Católicos.

“Por ende Nos, con consejo y parecer de algunos prelados y grandes y cavalleros de nuestros reynos y de otras personas de sciencia y consciencia de nuestro Consejo, haviendo havido sobrello mucha deliberacion, acordamos de mandar salir todos los dichos judios y judias de nuestros reynos, y que jamas tornen ni vuelvan a ellos nin a alguno dellos; e sobrello mandamos dar esta nuestra carta, por la qual mandamos a todos los judios y judias de qualquier edat que sean (…) que fasta en fin del mes de julio primero que viene (…) salgan todos de los dichos nuestros reynos y señorios”.

12 de Febrero 1492.

LA VILLA ARAGONESA DE ÉPILA EN EL SIGLO XV: SUS JUDÍOS* ENCARNACIÓN MARÍN PADILLA CSIC. Madrid Uno de los últimos actos que se celebraron en la sinagoga de la comunidad judía de Épila, aparte de las reuniones que hubiera cuando se hizo público el edicto de expulsión y de las que no se tiene noticia, tuvo lugar el 12 de febrero de 1492. Dicho día, en presencia del merino «de judios e moros» Antón de Abiego 228, del notario cristiano y de testigos, comparecieron los conocidos merca­deres judíos zaragozanos Abraham Eli y su hijo Juce Eli para cumplir con la ordenanza del fuero, por la que «qualquiere judio es tenido en el mes de janero, una vez en el anyo, jurar con el rotulo en el cuello devan del bayle o otro judge ad aquello competent en poder de hun judio, de servar el dicho fuero el qual dicho fuero esta en los fueros e dictos en la ciudat de Calatayut dius la rubrica de usuris judeorum e todas las cosas en aquel contenidas».
María Encarnación Marín Padilla, Rev. Sefarad.
Atuendo Judío pintado en la Parroquia de Santa María la Mayor ó del Pópolo en Épila pintado por la escuela de Bayeú.

sábado, 27 de mayo de 2023

01 de Agosto 1933. Las Obras del Alcantarillado en Épila.

¡..Fotografía de la Calle Felices en obras, se desconoce el motivo de tales obras.. Pero podría datarse la fotografía  a la época del recorte de prensa..!

Según nos cuenta Nuestro Amigo Joaquín Sobreviela Alonso: Creo que la fotografía es posterior al recorte de prensa, pues esta la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, cuyo nombre es de 1.933. Pero quiero pensar, no tengo datos, que el mismo año que empezó su expansión, dudo ya estuviese en Silvestre Pérez.(desde hace unos cuantos años IBERCAJA), en su emplazamiento anterior del actual de "las cuatro esquinas" de 1.978. La escalinata no estaba todavía como siempre la hemos conocido y el terreno, tipo costera, junto a los escalones, quiero suponer que sería para subir y bajar con las caballerías.
Según nos cuenta Nuestro Amigo Manuel Ballarin Aured: En los años treinta no había sucursal de la CAMPZAR en Épila. En ese local de la foto es probable que en los años treinta estuviera ubicado el comercio de José Gil Amela, propietario de la casa conocida como de "las Gilas", sus hijas. Estos eran los bancos de los años treinta: "Síntoma de este dinamismo fue la presencia de dos sucursales bancarias, la del Banco de Crédito de Zaragoza y la del Banco Español de Crédito. La primera, establecida desde 1928 y ubicada en la calle Ramón y Cajal, estuvo dirigida por el industrial Benigno Gutiérrez Aragón hasta su sustitución en 1935 por Íñigo Gil Catalán. La segunda agencia, establecida dos años más tarde, estaba instalada en la Plaza de la República, n.º 6, y dirigida por Miguel Garrote. Junto a estas entidades subsistieron, al menos hasta los años veinte, cierto número de pequeños «banqueros», de prestamistas «más o menos próximos a los antiguos usureros» –en expresión de Eloy Fernández Clemente-, entre los que cabe citar a los comerciantes Gregorio Cobos, Romualdo Huerta y Benito Villamana, y en los años treinta, al menos al mentado Cobos y Agustín Ramón".
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jueves, 25 de mayo de 2023

03 de Diciembre 1863. Construcción Presa subterránea en Épila.

Según nos cuenta nuestros Amigo y Colaborador Manuel Ballarin Aured: Pocos años después, el Ayuntamiento de Épila estudió proveer de agua al pueblo, conduciéndola desde ese mismo punto de la fuente de la Teja.

09 de Marzo 1862. Casa de Monta de Sementales en Épila.

Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza
09 de Marzo 1862.
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27 Febrero 1864
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08 de Marzo 1866
Aun se puede disfrutar la vista de ver el antiguo Casa Cuartel de Caballería que existía en Épila, concretamente en la calle Cuartel, en la siguiente fotografía os muestro parte de su bonita decoración.
-Nuestro Amigo Manuel Ballarin Aured nos cuenta; En ese edificio estuvo la iglesia de San Juan, el primer edificio cristiano tras la toma de Épila por Alfonso I. Lo digo porque, en caso de derribo, obras, etc, sería pertinente una excavación arqueológica.
- Nuestro Amigo Joaquín Sobreviela Alonso nos dice; "cuartel de caballería maltratado" según la enciclopedia geográfica de Pascual Madoz.
Cuando éramos niños, estaba la parada de monta pero no era particular, era del Ejército y los labradores acudían a cruzar sus semovientes, o mejor se entenderá, sus caballerías, habiendo diversidad de caballos de diferentes razas y tipos, percherones, caballos más ligeros, y burros.
- Le responde Manuel Ballarin Aured; La anterior parada de sementales que conocimos nosotros, situada en lo que después fue colegio de E. M. San Pedro Arbués, estuvo ubicada en lo que había sido molino de aceite del Capítulo, hoy desaparecido, situado entre la acequia de la Costera del Cuartel y la casa de los Justeros. El arco de entrada fue colocado hace unos años en la fachada de un edificio de la Plaza de España.

04 de Abril 1862. Presbítero asesinado en Épila

martes, 23 de mayo de 2023

02 de Septiembre 1860. Fiestas de Épila

Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 140.
-Nos cuenta Nuestro Vecino Adolfo Calvo Oro: ¡Quien no ha vivido las fiestas celebradas en Epila en las décadas de los años cincuenta y posteriores del siglo pasado cuando no se tenían medios de desplazamientos como en la actualidad y en Epila, todavía permanecía la azucarera, no ha conocido las mejores fiestas de Epila. Los dos casinos (Amistad y Artístico) a tope las pistas de La alegría y Las vegas posteriormente, era enorme y bonita y adjunto a la misma un gran salón que ocupaban lo que hoy es el restaurante -hotel de Carrasco. ¡Sitios inigualables y llenos hasta los topes! ¡De verdad que para muchos os resultaría un pueblo desconocido pero incomparable!
-Nos cuenta Nuestro Amigo Manuel Ballarin Aured: Supongo que los más beneficiados serían los de Lumpiaque. Aunque en fechas cercanas a esa, el alcalde de Épila tuvo que dictar un bando advirtiendo con multas a los padres de los niños que, apostados a la entrada del pueblo, se dedicaban a tirar piedras a los naturales de esa localidad. Gamberros, lo hubo siempre.

domingo, 21 de mayo de 2023

Mayo en Épila. Trabajadores de Épila


Me pasan esta fotografía de Trabajadores de Épila, al parecer están en lo que aparenta ser la recogida del trigo antes de llevarlo a las Eras..!

Nos cuenta nuestro Vecino Damaso Ruiz Aznar que el mismo es el "niño" de la fotografía y que esta acompañado en ella por José y Fernando "El Carnicero", la fotógrafa era la Hija del Secretario del Juzgado de la Villa  que tenia por apellido Tobal..

Esta fotografía fue tomada en el paraje del Caudo de Épila..!

¿..Cuándo se levanta la cosecha de trigo..?
La recolección se realiza desde finales de primavera a finales de otoño , según la región. El momento más conveniente para realizar la siega es cuando los tallos han perdido por completo su color verde y el grano presenta mucha consistencia. El corte del tallo se deberá realizar a 30 cm del suelo.
El grano del trigo es utilizado para hacer harina, harina integral, sémola, cerveza y una gran variedad de productos alimenticios.​ Más del 90% del trigo producido es el denominado trigo harinero, perteneciente a la especie Triticum aestivum.
¿..Qué es la siega del trigo..?
La "siega" o corte del trigo a mano, se hace con echona (hoz), es una operación en la que sólo debería emplearse en superficies pequeñas o terrenos accidentados donde no es posible la entrada de la máquina como colinas o terrenos con mucha pendiente , en todo caso, esta faena debe hacerse en el menor tiempo posible ...

sábado, 20 de mayo de 2023

02 de Agosto 1855: La venta del antiguo convento de Capuchinos de Épila

Un breve recorte publicado el 02 de agosto de 1855 nos acerca a uno de los episodios más interesantes —y quizá menos conocidos— de la historia de Épila:

«El edificio que fue convento de Capuchinos con su huerta, sin comprender los despojos de los sepulcros de los señores condes de Aranda, adjudicado en 29.870 reales de vellón».
Expresado con palabras actuales, el documento comunica que el edificio del antiguo convento de Capuchinos de Épila, junto con su huerta, había sido vendido en subasta pública por la cantidad de 29.870 reales de vellón, la moneda empleada entonces.
La palabra «adjudicado» indica que la subasta ya había concluido y que el inmueble había sido otorgado al comprador cuya oferta resultó aceptada. Esta operación debe entenderse dentro del proceso desamortizador del siglo XIX, durante el cual numerosos bienes pertenecientes a comunidades religiosas pasaron a ser considerados bienes nacionales y posteriormente fueron vendidos.

Sin embargo, el recorte contiene una aclaración especialmente llamativa: la venta se realizó «sin comprender los despojos de los sepulcros de los señores condes de Aranda».
Con esta expresión se indicaba que los sepulcros y los restos funerarios vinculados a los condes de Aranda no formaban parte de la venta. Un anuncio anterior de la Gaceta de Madrid lo explicaba todavía con mayor claridad: quedaban excluidos «por ser de su propiedad». Por tanto, no se estaban vendiendo los enterramientos junto con el edificio y la huerta, sino que se respetaba expresamente su pertenencia a la Casa de Aranda.
Este documento también nos confirma la estrecha vinculación que existió entre el convento capuchino y una de las familias nobiliarias más importantes de la historia de Épila. Incluso en el momento de desprenderse del inmueble, las autoridades dejaron constancia legal de que los sepulcros de los condes de Aranda quedaban fuera de la operación.
El antiguo convento estaba situado extramuros de la villa, junto al camino de la Magdalena y la acequia de la Villa. Su huerta se encontraba cercada por tapias, estaba poblada de árboles frutales y tenía una extensión aproximada de dos cahíces de tierra.

Medio siglo después de aquella adjudicación, en octubre de 1905, el edificio fue adquirido por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Gracias a aquella compra, el antiguo convento y su iglesia se salvaron de una ruina que ya parecía próxima y comenzaron una nueva etapa dedicados al cuidado de las personas mayores.
Este pequeño recorte, aparentemente sencillo, encierra en pocas líneas una parte muy significativa de nuestro pasado: la desamortización y venta de un edificio religioso, la presencia funeraria de los condes de Aranda y la posterior recuperación de un inmueble histórico que ha continuado formando parte de la vida de Épila.
Una vez más, un antiguo documento nos recuerda que detrás de cada edificio de nuestra villa existen siglos de historia esperando ser conocidos, explicados y conservados.
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Diario de Zaragoza : periódico político y de noticias generales y avisos: Número 66 _ 19/03/1889
1889: la inauguración del Asilo de Épila

Una nueva noticia histórica nos permite completar y precisar la historia del antiguo Asilo de Ancianos de Épila.
El Diario de Zaragoza, en su número 66, publicado el 19 de marzo de 1889, recogía la siguiente información: «Con objeto de inaugurar un asilo para las Hermanitas de los pobres saldrá mañana con dirección a Épila el Ilustrísimo señor Supervía, auxiliar de la diócesis».

Este breve recorte demuestra que el 20 de marzo de 1889 estaba prevista la inauguración en Épila de un asilo relacionado con las Hermanitas de los Pobres. Para solemnizar el acontecimiento se desplazó hasta la villa el señor Supervía, obispo auxiliar de la diócesis.
El documento es especialmente valioso porque confirma que la labor asistencial de las religiosas y la existencia de un asilo en Épila comenzaron, al menos, en 1889.
Hasta ahora conocíamos que, en octubre de 1905, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados adquirieron el edificio y la iglesia del antiguo convento de Capuchinos, salvándolo de una ruina que parecía próxima. Sin embargo, este nuevo recorte demuestra que el asilo ya existía dieciséis años antes.

Por tanto, la fecha de 1905 no debería considerarse necesariamente como el comienzo de la institución en Épila, sino como el momento en el que las religiosas adquirieron el antiguo convento de Capuchinos para instalarse definitivamente, ampliar su labor o trasladar hasta allí el asilo que ya funcionaba desde 1889.

Será necesario localizar nuevos documentos para conocer dónde se encontraba aquel primer establecimiento, quién promovió su creación y en qué momento se produjo exactamente el traslado al antiguo convento. También convendría aclarar si la expresión «Hermanitas de los Pobres» utilizada por el periódico se refería de manera genérica a las religiosas encargadas de los ancianos o identificaba oficialmente a una congregación concreta.

En cualquier caso, el recorte constituye un descubrimiento documental de enorme importancia para la historia social de Épila: nos permite retrasar hasta el 20 de marzo de 1889 el inicio documentado de una labor de acogimiento y cuidado de las personas mayores que se prolongaría durante más de un siglo.

De esta manera comienza a completarse una historia extraordinaria:En 1855, el antiguo convento de Capuchinos y su huerta fueron adjudicados por 29.870 reales de vellón, quedando excluidos de la venta los sepulcros de los condes de Aranda.
El 20 de marzo de 1889 se inauguró en Épila un asilo relacionado con las Hermanitas de los Pobres.
En octubre de 1905, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados adquirieron el antiguo convento y su iglesia, salvando el conjunto de una ruina próxima.
Durante las reformas de 2002 apareció un importante vano de la estructura histórica del convento, que posteriormente volvió a quedar oculto.
El famoso Pino del Asilo se convirtió durante generaciones en un símbolo del lugar y dio origen a la expresión popular epilense «ir a parar al Pino».

Cada documento y cada fotografía añaden una nueva pieza a esta historia. Lo que comenzó siendo un convento fundado bajo el patrocinio de los condes de Aranda terminó convirtiéndose en un lugar de acogida para nuestros mayores y en una parte inseparable de la memoria colectiva de Épila.
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Un importante vestigio del antiguo convento salió a la luz en 2002

Durante las reformas realizadas en 2002 en el convento de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados apareció un elemento arquitectónico que llevaba oculto durante un tiempo indeterminado: un antiguo vano de perfil moldurado, posiblemente perteneciente a la estructura histórica del exconvento de Capuchinos, fundado bajo el patrocinio de los condes de Aranda en el siglo XVII.

No se trataba, por tanto, de una simple abertura en una pared. Era un vestigio material de varios siglos de antigüedad y una prueba visible de la configuración que pudo tener el convento antes de sus sucesivas reformas y transformaciones.

El descubrimiento ofrecía una oportunidad extraordinaria para estudiar el edificio: determinar la antigüedad del vano, conocer su función original, comprobar a qué estancia daba acceso y averiguar si podía guardar alguna relación con las dependencias conventuales o funerarias mencionadas en los documentos históricos.

Además, su aparición adquiere todavía mayor importancia al conocer el recorte de 1855 que habla expresamente de los sepulcros de los condes de Aranda existentes en el antiguo convento. No podemos afirmar que este vano tuviera relación directa con aquellos enterramientos, pero la coincidencia demuestra la necesidad de haber realizado un estudio histórico y arquitectónico detallado antes de volver a cubrirlo.

La fotografía tomada durante las obras posee hoy un enorme valor documental. Es el testimonio de un momento irrepetible: aquel en el que una parte desconocida del antiguo convento, escondida durante generaciones, volvió a contemplar la luz.

Lamentablemente, el vano fue nuevamente cerrado y cubierto con cemento. En la actualidad su perfil ha desaparecido por completo de la vista y la superficie exterior presenta además diversas pintadas. Desconocemos si el elemento continúa conservado detrás del cerramiento, si fue alterado o si llegó a documentarse técnicamente antes de quedar oculto.

Por eso, este descubrimiento merece ocupar un lugar destacado en la historia del edificio. Aunque hoy no podamos contemplarlo, la fotografía demuestra que allí existió —y quizá todavía exista— un vestigio auténtico del convento capuchino del siglo XVII.

Épila no solamente conserva su historia en archivos y documentos. En ocasiones, esa historia reaparece físicamente entre sus muros. El hallazgo de 2002 fue una de esas ocasiones: durante un breve periodo, el antiguo convento abrió literalmente una ventana hacia su pasado. Después volvió a cerrarse, pero la fotografía consiguió preservar su memoria.
El famoso Pino del antiguo Asilo de Épila

Gracias a la colaboración de uno de nuestros vecinos podemos cumplir la palabra dada. Aquí tenemos, por fin, una fotografía en la que aparece el famoso Pino que se alzaba junto al antiguo Asilo de Ancianos de Épila.
No era solamente un árbol de grandes dimensiones. Su enorme copa destacaba sobre el paisaje de la villa, servía como punto de referencia y llegó a quedar unida para siempre a una conocida expresión popular epilense: «Al final iremos a parar al Pino».

Cuando una persona alcanzaba una edad avanzada y no tenía familiares que pudieran atenderla, se decía que terminaría alojándose «en el Pino». Era una manera popular de referirse al Asilo de Ancianitos Desamparados, donde las religiosas acogían y cuidaban a quienes ya no podían mantenerse por sí mismos.

La expresión contenía cierta resignación, pero también reflejaba una realidad social de aquellos años: la de muchas personas solteras, humildes o sin familia que, después de toda una vida dedicada al trabajo físico, encontraban allí protección, alimento y cuidados durante su vejez.
El testimonio de Joaquín Sobreviela Alonso

Nuestro amigo Joaquín Sobreviela Alonso recuerda que esta expresión era muy corriente en las conversaciones de hombres solteros, sin familia y generalmente humildes: «Total, iremos a parar al Pino».

También se decía: «Para ir a parar al Pino…».

Se referían así a aquellas personas solitarias que, cuando la edad y el agotamiento les impidieran continuar ganándose el sustento con su trabajo, terminarían siendo recogidas y atendidas en el Asilo de Ancianitos Desamparados de Épila.

La importancia del árbol fue tal que llegó a quedar reflejado en antiguos planos de la localidad. Joaquín señala que aparece en el Plano General Parcelario de las Acequias de la Villa y de la Hermandad, conservado en la la Comunidad de Regantes de la Villa de Épila y realizado en 1910 por el célebre ingeniero topógrafo zaragozano Dionisio Casañal.

Que el Pino figurase en un plano técnico demuestra que no era un árbol cualquiera: su tamaño y su presencia lo habían convertido en un elemento destacado y reconocible del paisaje epilense.
Los recuerdos de nuestros vecinos

Nuestra vecina Nati Bazán conserva también algunos recuerdos de aquel árbol: «Yo viví cerca de él hasta 1960 y, aunque era muy pequeña, creo que recuerdo haberlo visto».

Javi Mar-cas, por su parte, ha identificado en la fotografía la casa de sus abuelos, situada al fondo, en la parte superior derecha, donde nació su padre. Recuerda que, desde la replaceta de sus abuelos y por encima de las casas, podía contemplarse perfectamente el Pino.

También conserva en su memoria el año del cólera, cuando se instaló allí un punto de vacunación. Los vecinos accedían por aquella zona y esperaban formando una fila en la calle, mientras el gran Pino continuaba presidiendo el lugar. Según su recuerdo, el árbol pudo ser cortado posteriormente con motivo de alguna reforma realizada en el asilo.

Finalmente, nuestro vecino Agustín G. Lázaro lo describe como: «Un señor pino piñonero que, a juzgar por su porte, no debía tener menos de 125 o 150 años».

Aunque esta estimación no puede confirmarse sin documentación técnica, su extraordinario tamaño demuestra que debía tratarse de un ejemplar muy antiguo, profundamente arraigado en aquel lugar y conocido por varias generaciones de epilenses.
Mucho más que un árbol
La fotografía fue realizada en 1973, cuando el Pino todavía mostraba su impresionante silueta junto a la Residencia de Ancianos Desamparados. Desconocemos con exactitud cuándo se secó o fue finalmente retirado, pero no debieron de transcurrir demasiados años desde que se tomó esta imagen.

Hoy el Pino ya no existe, pero continúa vivo en las fotografías, en los planos antiguos, en las expresiones populares y, sobre todo, en los recuerdos de nuestros vecinos.

Su historia nos habla de la vejez, de la soledad y de las dificultades de una época, pero también de acogimiento, solidaridad y cuidados. Las monjitas del asilo ofrecieron durante muchos años un hogar a quienes, al final de una larga vida, ya no tenían fuerzas ni recursos para seguir adelante.

Por eso, «ir a parar al Pino» no era solamente una frase. Era una forma muy epilense de nombrar el destino de aquellas personas que acabarían sus días acogidas por una institución tan humilde como necesaria.

Gracias a Joaquín Sobreviela Alonso, Nati Bazán, Javi Mar-cas y Agustín G. Lázaro por compartir sus conocimientos y recuerdos. Gracias a sus testimonios, el famoso Pino del Asilo vuelve hoy a ocupar el lugar que merece dentro de la memoria y de la gran historia de Épila.
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Un edificio que continúa escribiendo su historia

Y para cerrar este recorrido, contemplamos el antiguo convento de Capuchinos tal como se conserva en la actualidad.
Han pasado siglos desde su fundación bajo el patrocinio de los condes de Aranda; más de 170 años desde su venta en 1855; 137 años desde la inauguración documentada de aquel primer asilo en 1889, y 121 desde que las Hermanitas de los Ancianos Desamparados adquirieron el conjunto en 1905 y lo salvaron de una ruina que parecía inevitable.
El famoso Pino ya no se alza junto al edificio, pero permanece vivo en las fotografías, en los planos y en aquella expresión tan epilense de «ir a parar al Pino». El antiguo vano descubierto en 2002 volvió a quedar oculto, aunque su imagen conserva para siempre la memoria de aquel importante hallazgo.
Frente al edificio continúa en pie uno de los peirones mejor conservados de nuestra villa, como un silencioso testigo de todas las personas que durante generaciones atravesaron esta entrada: religiosas, trabajadores, familiares y, sobre todo, nuestros mayores.

Esta fotografía tomada en 2024 no muestra únicamente una residencia. En ella contemplamos un lugar que ha sobrevivido a la desamortización, a las ventas, a las reformas y al paso del tiempo; un edificio que pasó de ser convento y panteón vinculado a los condes de Aranda a convertirse en refugio, hogar y lugar de cuidados.
Entre sus muros permanecen escondidas muchas páginas que todavía desconocemos. Algunas aparecen en antiguos periódicos; otras, durante una reforma; y muchas continúan vivas en los recuerdos de nuestros vecinos.
Este edificio es patrimonio, historia y memoria humana de Épila. Conocerlo es comprender mejor de dónde venimos; conservarlo es una responsabilidad compartida, y contar su historia es la mejor manera de impedir que caiga en el olvido.

Porque la gran historia de Épila no solamente se encuentra en los libros: permanece delante de nosotros, en sus edificios, en sus árboles desaparecidos, en sus expresiones populares y en la memoria de quienes todavía pueden contárnosla.

27 de Abril 1857. Cazadores contra escopeteros en Épila.


29 de Noviembre 1855, Abasto de Carnero en Épila.

26 de Agosto 1855, Albéitar para Épila.

La Profesión de Albéitar no es nada menos que de Veterinario, según la RAE Albéitar dícese asi; Persona que ejerce la veterinaria.
Nombre que se daba antiguamente al veterinario; se usa todavía hoy en algunas zonas de España, especialmente en el ámbito rural.
Albeitería es la disciplina que se ocupa de la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los animales.

07 de Julio 1931. Eras incendiadas.

Martes, 07 de Julio 1931 La Voz de Aragón.

19 Marzo 1931.Pelea de Mendigos en los Cabezos de Épila.

La Voz de Aragón : diario gráfico independiente: Año VII Número 1706 - 19 Marzo 1931

viernes, 19 de mayo de 2023

07 Marzo. Rulo de Piedra ó Molón en Épila

¿..Qué son rulos agrícolas..?
Un rodillo, rolo o rulo es un apero empleado en agricultura para compactar y prensar el terreno cuando la tierra está muy suelta preparándola para la siembra, desterronar en caso de ser necesario y el ocultamiento de las piedras.
Con el Neolítico, hace unos 12000 años y en Próximo Oriente, se produjo la primera gran revolución, al integrar el hombre en su forma de vida la Agricultura, que transformaría la estructura social de la Humanidad hasta el punto de considerarse por los expertos que desde el Neolítico no hubo un cambio cultural tan radical hasta el siglo XIX y las propias técnicas agrícolas habrían variado muy poco desde el Imperio Medio Egipcio hasta el siglo XIX. Bertrand Russell (1969) afirma al respecto “La ciencia como conocimiento avanzó rápidamente durante todo el S. XVII y XVIII, pero solo a finales del S.XVIII comenzó a influir en la técnica de producción. Hubo menos cambio desde el antiguo Egipto hasta 1750 que desde 1750 hasta nuestros días”.
La introducción de la Agricultura en el Neolítico fue el gran triunfo del hombre en su enfrentamiento con la naturaleza, de modo que se convirtió en la base de su desarrollo económico hasta que se produjera la revolución industrial en pleno siglo XIX. El asentamiento de las poblaciones y la cultura agraria propiciaron mayores tasas de demografía, así como la incentivación de especialistas que mejoraran ostensiblemente la tecnología.
En Épila existen diversas canteras de donde sacar la materia prima para después con las manos de los Maestros Canteros darles su forma para después de seguido pasarían a su venta, alguna de estas piezas aun se pueden ver por los campos de Épila, y en la "puerta" del Colegio Publico Gaspar Remiro de Épila, formando parte de un gran conjunto etnográfico de Épila .
¿Qué es un elemento etnográfico?
Los elementos etnográfico son aquellos bienes patrimoniales, relacionados con la vida diaria y el trabajo de las gentes del campo. Muchos de estos elementos se encuentran ya en desuso, como molinos, mazos, batanes, fraguas, lavaderos y abrevaderos, entre otros, y pueden ser de propiedad pública o privada.
El rodillo se conoce en Europa occidental desde 1500, pero su uso parece haber estado reservado a las tierras fuertes hasta el siglo XVIII, en una época en la que la metalurgia y la mecanización permitían concebir herramientas cómodas de utilizar. Sin embargo, el agrónomo andalusí Ibn Al-Awam había mencionado la existencia de rodillos desmenuzadores ya en el siglo XII.
Molón en Rodanas de hierro y cemento.

martes, 16 de mayo de 2023

lunes, 15 de mayo de 2023

29 de Octubre 1935. Suicidio en Épila.

Martes 29 de Octubre 1935.
"Hay heridas que nunca se ven en el cuerpo y que son más profundas y dolorosas que cualquiera que sangre". 
Laurell K. Hamilton.

domingo, 14 de mayo de 2023

Gallinita Ciega en Épila

Dentro de una raíz de Olivo que llevaba arrancada varios meses, la encontré en lo que para ella es su hogar, ahora os contare un poquito de lo que he encontrado sobre ella..!

Larva de escarabajo.... Ahora bien, diferenciar entre si es de escarabajo rinoceronte (por decir uno) o algún otro, es realmente difícil.
Vamos, lo que se llama en ciertos círculos como "gallinita ciega", sin saber que puede ser de varias especies diferentes.
Por cierto, aunque tienen fama de matar plantas al comerse la raíz, en realidad acuden después de morir para alimentarse de esa madera muerta.
Existen muchísimos tipos tipos de escarabajos. Algunos se alimentan del duramen vivo o muerto (saproxilicos) pero hay muchos otros que se meriendan el cámbium vascular y se trillan el árbol.
Pero este tipo no es de los que se alimentan de cámbium. En ese grupo se encuentran por ejemplo los tomicus. Pero no estos.
Podría ser un  Ciervo volante., con un gran saco fecal casi la mitad del cuerpo se nutre de la madera muerta, y evita que al pudrirse la colonicen los hongos, que si pueden matar al árbol.

Podría ser la larva del escarabajo CERAMBIX CERDO aunque yo solo tengo referencias en alcornoque y encina pero los datos que veo son similares.