El día 15 de Septiembre de 1337 se concedió una Concesión del rey Pedro IV de Aragón a los vecinos de Épila para hacer una acequia y regar sus tierras con las aguas del río Jalón.
💧📜 15 DE SEPTIEMBRE DE 1337 CUANDO ÉPILA CONSIGUIÓ EL DERECHO A LLEVAR EL AGUA DEL JALÓN HASTA SUS TIERRAS
Mañana se cumplen 689 años de un documento excepcional para conocer la historia de Épila. El 15 de septiembre de 1337, el rey Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, concedía a los vecinos de Épila autorización para construir una acequia y utilizar las aguas del río Jalón para regar sus tierras. Puede parecer una sencilla concesión administrativa.
Pero en la Edad Media, tener agua era tener futuro. Era poder transformar tierras, ampliar cultivos, asegurar cosechas y modificar durante generaciones el paisaje y la economía de una población.
Y esta historia está documentada. La referencia se conserva actualmente en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, dentro del fondo de la Casa Ducal de Híjar-Aranda, con el código ES/AHPZ-P/001802/0020.
Existe, además, un detalle especialmente curioso: el documento que ha llegado hasta nosotros es un testimonio realizado el 8 de mayo de 1748 por Juan Antonio Larroy, más de cuatro siglos después de aquella concesión medieval. Es decir, en pleno siglo XVIII todavía se consideraba necesario dejar constancia documental de aquel derecho concedido a Épila en 1337. Y no fue un hecho aislado.
Ese mismo año, el 23 de febrero de 1337, Pedro IV había confirmado al concejo de Épila otro privilegio mucho más antiguo, concedido por Jaime I en 1225, y un año después, en 1338, volvería a aparecer confirmando otro privilegio relacionado con la elección del Justicia de la villa.
Épila estaba, por tanto, obteniendo y conservando derechos que regulaban aspectos fundamentales de la vida de sus habitantes.
Pero posiblemente lo más sorprendente aparece más de dos siglos después.
En 1570, la Real Audiencia de Aragón tramitó un gigantesco expediente de nada menos que 2.231 folios relacionado con los concejos y vecinos de Rueda, Urrea, Lumpiaque, Salillas, Berbedel y Épila, los ojos de las fuentes de Vierla y las acequias de Rueda y Mareca.
Más de dos mil páginas de documentación alrededor del territorio y de sus aguas.
Eso nos ayuda a comprender algo fundamental: el agua del Jalón no era simplemente agua.
Era agricultura.
Era riqueza.
Era supervivencia.
Era derecho.
Era conflicto.
Y era futuro.
No sabemos todavía cuál fue exactamente el recorrido de aquella acequia autorizada en 1337, ni debemos identificarla sin pruebas con otras acequias posteriores.
Pero sí sabemos algo con absoluta certeza: hace 689 años los vecinos de Épila ya luchaban por aprovechar uno de los recursos que más profundamente han marcado nuestra historia: el agua del Jalón.
Y quizá por eso, cuando hoy vemos nuestros campos, nuestras acequias y el río atravesando nuestro territorio, merece la pena recordar que detrás de ese paisaje existen siglos y siglos de historia.
💧 1337 — 2026 689 años de una historia escrita alrededor del agua.