martes, 5 de noviembre de 2024

05 Noviembre, Avenida de Rodanas de Épila

 Imagen cedida por Fernando Huerta Pelegrín.

-Según nos cuenta nuestro vecino Fernando Huerta Pelegrin: Una de las Avenidas principales del pueblo.
Al lado izquierdo: esquina del Cine Avenida, talleres Domínguez, la tienda-heladeria "el Trompeta" y el Club 63. A la derecha la Churrería "la Fama" situada encima de la acequia -ya cubierta- y más adelante los chalets, dónde en uno de ellos pasaba el verano el Cardenal Bueno Monreal.
-Según nos cuenta nuestro amigo y colaborador Manuel Ballarin Aured; Y a la derecha, mas adelante, la parada del autobús de Ágreda, la carbonería y tienda de ¿Fidel?, la Fonda del Comercio y la herrería de Pascual Berduque. Al fondo, la casa de los maestros.
El "ensanche" de Épila, realizado a mediados de los cuarenta, fue diseñado por el arquitecto Lorenzo Monclús. Contemplaba la barriada de las Casas Baratas (también llamada Viviendas Protegidas), que constaba de dos modelos de viviendas; de "labrador" (de dos plantas más granero y amplio corral y dependencias anejas, elevadas en la calle San Frontonio) y de "bracero" (de una sola planta y menos terreno de corral, erigidas en esa calle y en la barriada de San José). También se construyeron otras, intermedias, de dos plantas (fundamentalmente en la avenida de Rodanas) y varios "chalets", adosados, que fueron adquiridos por familias de la pequeña o mediana burguesía local: Laparra, Forcén, Latre, Bueno Monreal... Monclús es autor de edificios tan emblemáticos como el Gran Hotel de Jaca, el de la Jefatura de Aviación en la calle Mefisto, el "rascacielos" de la plaza Salamero, el que acoge al Colegio Mayor Cardenal Xavierre de la plaza de San Francisco...
Y como complemento, ahí va esta otra de la "parada del Autobús". Sin coches (solo asoma el morro de una furgoneta), sin las acacias que acompañaban a las aceras... Se aprecian los sillares de la entrada al garaje de mi tío Bernardo Bazán (restos del antiguo lavadero, se supone) y, entre el palacio y el convento, el edificio en obras que sustituyó al viejo hospital de la calle Romeo (antes, calle de la Cadena). Preside el conjunto la Copa del Castillo, con una cruz huérfana de todos los artefactos que la "adornan" ahora.
-Le comenta nuestro vecino Fernando Huerta Pelegrin: me acuerdo que tu tío encerraba ahí. Enfrente, recuerdo que pusieron un bar hace tiempo..Tengo una duda: todo ese terreno de la pista de baile, de quién es?
-Le contesta Manuel Ballarin Aured: El que hay debajo de la acequia sería -supongo- del duque de Híjar, habida cuenta de que levantó un edificio, inconcluso, que pretendía ser cine-teatro. Ignoro a quién perteneció después. El de la pista de La Alegría supongo que era de la familia "Mandranga"; por lo menos, allí vivían. En cuanto al bar al que aludes, lo abrió Daniel Mosteo.

domingo, 13 de octubre de 2024

15 de Septiembre 1966, Épila, el único pueblo de España que..

El adelantado : Periódico de Intereses Morales y Materiales, Ciencias, Literatura y Artes: Año LXVI Número 20149 - 1966 septiembre 15


🏡 ÉPILA BAJO TIERRA: CUANDO MEDIO PUEBLO VIVÍA EN LOS CABEZOS
Hay una parte de la historia de Épila que no está escrita solamente en los libros. Está excavada, literalmente, en nuestros cabezos.
En septiembre de 1966, Épila apareció en la prensa nacional por una circunstancia que hoy resulta difícil de imaginar: unas 2.500 personas vivían en casas-cueva. La mitad del pueblo.
Se contabilizaban alrededor de 755 cuevas, excavadas directamente en la roca de los cabezos que rodean la localidad. La documentación de la época describía auténticas calles de cuevas, con sus fachadas encaladas, viviendas de tres, cuatro e incluso cinco habitaciones y una característica que todavía hoy sorprende: su temperatura interior, fresca durante el verano y mucho más templada durante el invierno. Todas tenían luz eléctrica y algunas disponían incluso de agua corriente y televisión.
No era una peculiaridad exclusiva de Épila. Las casas-cueva fueron frecuentes en diferentes localidades de la ribera del Jalón. Lo excepcional era la dimensión que alcanzaron aquí: ninguna otra población de la zona presentaba entonces un porcentaje semejante.
Y aquello no apareció de la noche a la mañana.
Existen referencias documentales a solicitudes para construir cuevas en Épila desde aproximadamente las décadas de 1830 y 1840, por lo que hablamos de una forma de vivienda profundamente vinculada a nuestra historia contemporánea. 
Nuestros cabezos —Castillo, Manolín, Paños, Ballesteros y Calvario— llegaron a formar un paisaje urbano completamente singular. Las cuevas no eran simplemente agujeros en una montaña. Eran casas.
Allí nacieron niños.
Allí se cocinaba.
Allí se criaron familias enteras.
Allí se celebraban alegrías y se soportaban dificultades.
Allí transcurrió buena parte de la vida de varias generaciones de epilenses.
🕰️ DE 1966 A HOY
La historia cambiaría rápidamente.
Precisamente para facilitar que muchas familias abandonasen las cuevas se impulsó la construcción de vivienda protegida. La documentación de aquel momento recoge 185 viviendas adjudicadas a familias procedentes de ellas. 
Lo que entonces representaba un problema de vivienda comenzó poco a poco a desaparecer.
Y aquí aparece una paradoja preciosa:
lo que ayer había que superar, hoy también tenemos que aprender a conservar.
Porque casi sesenta años después aquellas cuevas son otra cosa.
Son patrimonio etnográfico.
Son arquitectura popular.
Son memoria social.
Son una magnífica explicación de cómo nuestros antepasados fueron capaces de adaptar la vivienda al terreno y al clima utilizando prácticamente aquello que tenían bajo sus pies. Estudios recientes siguen destacando el enorme conjunto de casas-cueva de Épila, aunque muchas se encuentran actualmente transformadas, abandonadas o deterioradas. 
📸 ¿Y SI CONVERTIMOS ESTA HISTORIA EN UNA OPORTUNIDAD?
Creemos que nuestras cuevas deberían dejar de verse solamente como restos del pasado.
También pueden convertirse en patrimonio para el futuro.
Imaginemos por un momento: una Ruta de las Cuevas de Épila;
una casa-cueva recuperada y ambientada como podría encontrarse en los años 40, 50 o 60;
fotografías de las familias que vivieron allí;
utensilios originales; paneles explicando cómo se excavaban; testimonios grabados de quienes nacieron o vivieron en ellas; fotografías del antes y el después tomadas exactamente desde el mismo lugar;
recorridos por nuestros cabezos; y una ruta que permita unir este patrimonio con otros elementos históricos de Épila.
No necesitamos inventarnos una historia para atraer visitantes.
La tenemos.
Y pocas poblaciones pueden enseñar al visitante algo tan sencillo de explicar y tan difícil de olvidar:
Hubo un tiempo en que aproximadamente la mitad de Épila vivía dentro de sus cabezos.
Quizá ha llegado el momento de mirar nuevamente aquellas puertas excavadas en la tierra, no con vergüenza ni con nostalgia idealizada, sino con respeto hacia quienes vivieron allí y con inteligencia para conservar una parte irrepetible de nuestra identidad.
Porque aquellas cuevas fueron primero necesidad.
Después fueron hogar.
Hoy son historia.
Y mañana podrían ser también cultura y turismo.

sábado, 5 de octubre de 2024

"Fuste" en Épila

 La Historia de Épila, rezuma por todas partes, para todos aquellos que la quieren sentir. Y admirar para saber de donde procedemos y de quien..
Sillar rectangular de 100x26x17, y  Fuste octagonal 
reaprovechamiento de los mismo en un brazal en la Alameda
Cada parte del octágono tiene 12´5 cm en un diámetro de 38 cm aproximadamente.
Con una longitud de 97 cm aprox.
Según la RAE el Fuste es: Arq. Parte de la columna que media entre el capitel y la basa.
Según nos cuenta Nuestro Amigo y Colaborador Manuel Ballarin Aured: En el catastro de 1763 se nombra la Ermita de San Miguel y en el de 1850, del brazal de San Miguel, en la partida de los Baylantes, entre el camino de Lumpiaque y el Rio Jalón, en la Alameda.
Vista aérea de unas ruinas muy cercanas a la ubicación del Fuste.

jueves, 15 de agosto de 2024

15 de Agosto 2024. Hito Topográfica en Épila

Un hito de topografía es un punto de referencia utilizado para marcar una ubicación específica en un levantamiento topográfico. Los hitos pueden ser objetos físicos, como estacas o postes, que se colocan en el terreno para indicar la posición de un punto de interés.
Hito con cabeza de resina polyroc estándar para señalizar bases permanentes. Los Hito son hoy en día el principal elemento para señalizar bases permanentes. Está compuesto por una cabeza de resina y un anclaje de acero galvanizado con hierros expansivos, lo que le aporta una gran fijación, sus medidas de profundidad 50 cm aprox aunque existen de muchas medidas..

En los montes de Épila existen muchos, así que si te encuentras con alguno, ya sabes de que se trata, ya lo puedes mirar con ojos diferentes..